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Las Amenazas No Funcionan

  • Elvira A
  • 4 feb 2020
  • 3 Min. de lectura

Antes de entrar directamente al tema, vale la pena diferenciar entre lo que es una amenaza, y lo que es una advertencia.

Las amenazas son todas aquellas cosas que decimos que vamos a hacer cuando alguien está actuando incorrectamente, y que finalmente no cumplimos. Las advertencias por otro lado, son declaraciones explicativas sobre las consecuencias que puede tener el niño, si continúa con el comportamiento desafiante o la actitud inesperada. En otras palabras, las amenazas son expresiones al aire, que no se llevan a cabo, mientras que las advertencias, se cumplen, preferiblemente, sin enojo.

Cuando amenazamos a nuestros hijos, se vuelve una manera de obligar al niño a hacer lo que queremos que haga, muchas veces manejando el miedo o la culpa, sentimientos que más allá de ayudar, no permiten crear un vínculo sano con nuestros hijos. Muchas veces obtenemos el resultado que esperamos, sin embargo, cuando el niño toma la decisión de cambiar de actitud, lo hace por el control externo, por el miedo de lo que le pueda pasar, y no realmente porque reflexionó en cuanto a qué realmente él desea hacer. Por ello, lo más probable es que al poco tiempo, vuelva a repetir la conducta inesperada. El aprendizaje no se integra, es como si tomara la decisión impulsivamente, en el momento, solo para salir del paso.

Las amenazas, al no cumplirse, crean desconfianza en los niños. Los niños dejan de creer en nosotros, ya que no siempre se cumple lo que decimos. Les causa confusión el que a veces sí hacemos lo que decimos, y a veces no, y eso mismo hace que ellos no aprendan lo que esperamos de ellos. Por eso es importante que cuando se le va a advertir algo al niño, pensemos si realmente es factible lo que le estamos diciendo, ya que lo que salga de nuestra boca, se debe cumplir.

Ejemplos:

“Si en 10 minutos no estás vestido y listo para irnos, te quedas en la casa.” Amenaza es cuando lo digo sin intención de cumplirlo, ya sea porque no lo quiero dejar, o porque no tengo con quien dejarlo. Advertencia es que sin enojo, lo dejo en la casa explicándole que me tengo que ir, pero que regreso más tarde a verlo.

“Te puedes parar de la mesa cuando termines de comer.” O “Si te paras de la mesa, te retiro el plato.” Amenaza es dejarlo que se levante varias veces de la mesa, y darle la oportunidad de regresar a seguir comiendo. Advertencia es que al levantarse el niño de la mesa, se recoge su plato, aclarándole que no se le va a volver a dar; que puede comer otra vez, a la hora de la cena.

Supongamos que no se quiere sentar a comer: “Cuando terminemos de comer y se recoja la mesa, se terminó la hora de la comida.” Amenaza es darle de comer cuando pida, aún cuando ya se haya recogido la mesa. Advertencia es que cuando pida que quiere comer, que se le diga que la mesa ya se recogió y no hay comida hasta la cena. Si no ha comido nada y de verdad tiene mucha hambre, se puede adelantar un poquito la hora de la cena. Si acostumbra cenar a las 7:00, a lo mejor se le puede dar a las 6:30 pm. La idea es que vea que él decidió saltarse la comida, y se le respetó su decisión.

Cuando usamos advertencias con el niño, le estamos dando la opción de elegir. Una vez que él elige, debe vivir las consecuencias de su decisión.


 
 
 

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Hola, soy Elvira Asse, cuento con más de 35 años de experiencia en la Formación para Padres con Crianza Respetuosa,

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